Bolivia retomó la senda democrática, lo que sostiene una paz social frágil; pero, el país sigue enfrentando crisis económica, corrupción y crimen organizado no desmantelado, afirmó el politólogo Franklin Pareja, en entrevista con EL DIARIO.
“Es una situación sumamente complicada y no se pueden resolver los problemas de un país en tres meses”, explicó, a tiempo de advertir, que la calma depende de enfrentar sin ambigüedades estas amenazas estructurales.
Pareja subrayó que Paz Pereira recibió un “país en bancarrota y desfalcado”, profundamente desestructurado y penetrado por el crimen organizado, un aspecto del que “se habla poco” en el debate público.
En su criterio, Bolivia alberga enclaves territoriales donde se trafican: tierras, madera, minerales, personas, armas y drogas, además de un contrabando extendido, con organizaciones nacionales e internacionales que han operado “coludidas con el Estado y las instituciones públicas” durante años.
Comparó la situación con Ecuador, en el que la lucha frontal contra el crimen organizado generó grandes problemas y alertó que Bolivia podría enfrentar tensiones similares si avanza en ese frente.
“Hasta ahora, esas estructuras ilegales persisten y su desmontaje será difícil en el corto plazo, ya que el Gobierno, abocado a la crisis económica, carece de fuerza y contundencia necesaria para encarar una lucha integral contra el crimen, “no solamente contra el narcotráfico”, enfatizó.
Entre las señales positivas, Pareja destacó el levantamiento parcial de la subvención a los carburantes, identificada como la principal fuente de sangría económica, medida que rompió dos décadas de subsidios que generaron un fuerte déficit fiscal.
“La medida fue aceptada con receptividad aparentemente bonancible no por su mérito propio, sino porque la crisis de carburantes y divisas amortiguó su impacto social, preparando el terreno para evitar una explosión inmediata”, dijo.
Sin embargo, los anuncios estructurales de transformación del Gobierno enfrentan dificultades. “La reforma judicial es extremadamente complicada, pues toca intereses poderosos y exige voluntad política junto con un acuerdo interpartidario y multinivel que, en este momento, no existe. El llamado reparto equitativo de recursos entre el Estado y las regiones, orientado a la desconcentración del poder y la descentralización fiscal, resulta casi cuesta arriba en contexto de crisis económica, por lo que difícilmente se cumplirá a corto plazo sin ordenar antes las cuentas públicas heredadas del Movimiento al Socialismo”, aseveró.
LO QUE AFIRMA
EL GOBIERNO
El Ejecutivo, por su parte, destaca que en estos primeros 90 días se logró la estabilización de la economía, disminución del riesgo país, abastecimiento de carburantes y que el dólar paralelo, que llegó hasta los Bs 20 en la gestión anterior, ahora se estabilizó alrededor de los Bs 9.
“Yo creo que la población es la que ha dado una respuesta contundente, la madurez del pueblo boliviano, porque no es fácil lo que se ha asumido, pero creo que la estabilidad económica es un bien público”, señaló el jefe de Estado, Rodrigo Paz Pereira, días atrás al ser consultado sobre su primer trimestre de gestión.
Fuente: El Diario
