La tensión entre el Gobierno central y la Gobernación cruceña volvió a escalar este martes, luego que el gobernador de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, anunciara que no asistirá a las reuniones del Consejo Nacional de Autonomías; mientras Andrea Barrientos continúe en el cargo de viceministra de Autonomías.
La decisión surge tras nuevas declaraciones de Barrientos sobre el tiempo que podría demorar la aplicación del denominado modelo 50-50, propuesta impulsada por el presidente Rodrigo Paz durante la campaña electoral y ratificada ya en el ejercicio de su mandato.
LA POLÉMICA POR
LOS PLAZOS
Consultada por la prensa sobre los tiempos para implementar la redistribución de recursos conocida como 50-50, Barrientos sostuvo que no es posible fijar un plazo concreto.
“Es difícil decir: esto dura dos o tres días, cinco semanas o 10 años”, declaró la autoridad; aunque matizó que el objetivo es que sea un proceso “corto y efectivo”. Asimismo, enfatizó que la propuesta “no era un slogan de campaña” y que “lo peor que se puede hacer es dar plazos acelerados”.
La viceministra explicó que el trabajo técnico comenzó el lunes con el Gabinete de ministros y que se avanzará en un proceso “dialógico con absolutamente todas las regiones y con la ciudadanía”, para que el modelo sea “una realidad para todos los bolivianos”.
El inicio de la fase técnica había sido anunciado un día antes por el presidente Paz desde Santa Cruz, en un acto que marcó el arranque formal del proceso.
LA REACCIÓN DE CAMACHO
Las declaraciones de Barrientos fueron calificadas por Camacho como “ofensivas y reincidentes”. A través de sus redes sociales, el gobernador aseguró que la viceministra contradice al propio presidente y que sus afirmaciones evidencian una postura “claramente centralista y contraria a la agenda cruceña”.
“Mientras Andrea Barrientos continúe como viceministra de Autonomías, la Gobernación de Santa Cruz no participará en las reuniones del Consejo de Autonomías”, escribió.
Camacho sostuvo que la autoridad “carece de la idoneidad necesaria para dirigir el Viceministerio de Autonomías” y advirtió que la Gobernación asumirá esa postura, mientras no haya cambios en esa instancia.
La decisión resulta significativa en un contexto en el que se había evidenciado un acercamiento político entre la Gobernación cruceña y el Gobierno central.
CRÍTICAS DESDE EL ÁMBITO POLÍTICO Y CÍVICO
Las declaraciones de Barrientos también generaron cuestionamientos desde otros sectores. El senador Leonardo Roca advirtió que el 50-50 no puede convertirse en una “excusa eterna” y criticó que la medida esté ahora sujeta a condicionamientos temporales.
En la misma línea, la candidata a asambleísta María René Álvarez afirmó que “autonomía no es sometimiento” y lamentó que la viceministra continúe en funciones.
El conflicto no es nuevo. En febrero, el Comité pro Santa Cruz declaró “persona no grata” a Barrientos y exigió el cierre definitivo del Viceministerio de Autonomías, al considerar que sus declaraciones reflejan un enfoque centralista. En su pronunciamiento, la entidad cuestionó que no se haya logrado “un sólo avance real en competencias o recursos” y calificó la institución como una “oficina de control político y gasto innecesario”.
Fuente: La Estrella
