El Ministerio de Economía y Finanzas Públicas de Bolivia informó que, tras un análisis de más de 20 años de datos fiscales, se identificaron distorsiones estructurales que dieron paso a la reformulación del Presupuesto General del Estado (PGE) 2026 sobre bases consideradas más realistas.
Según la entidad, este nuevo enfoque permitió reducir el déficit fiscal al 9% del Producto Interno Bruto (PIB) y optimizar más de 4.100 millones de bolivianos, recursos que ahora se priorizan en sectores clave como salud, educación y seguridad.
La cartera de Estado destacó que esta reformulación busca ordenar las finanzas públicas y mejorar la eficiencia en la asignación de recursos, en un contexto marcado por desafíos económicos acumulados en las últimas décadas.
PGE
Durante la presentación del presupuesto, el ministro de Economía y Finanzas Públicas, José Gabriel Espinoza indicó que se incluyeron cerca de Bs 8.000 millones en gastos devengados proyectados para la gestión 2027, lo que distorsionaba la ejecución real del presupuesto.
“En términos globales, hemos encontrado un desfase de aproximadamente Bs 24.000 millones y más de 4.800 proyectos que no se iban a poder ejecutar”, afirmó la autoridad.
Aquella noche, Espinoza también observó la proyección del déficit fiscal incluida en el documento original.
“En el PGE se hablaba de un déficit de 10,2% del PIB, pero al hacer un análisis más riguroso este llegaba al 15% del Producto Interno Bruto”, sostuvo.
En paralelo, el Gobierno impulsa el sistema Presupuesto Abierto como una herramienta central para fortalecer la gestión pública. Esta plataforma permite a la ciudadanía acceder a información presupuestaria en tiempo real, promoviendo mayor transparencia y control social.
Con estas medidas, el Ministerio de Economía apunta a consolidar un modelo de administración fiscal basado en datos, acceso a la información y rendición de cuentas, con el objetivo de recuperar la confianza ciudadana y garantizar un uso más eficiente de los recursos del Estado.
