Hidroelectricidad, opción real contra la crisis del gas

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Si no se toman medidas, en dos años el país se sumirá en situaciones energéticas muy graves.

La crisis energética que vive Bolivia puede ser más grave, si el Gobierno no asume acciones inmediatas como el depender menos del gas natural, cuya producción se halla en acelerada declinación.
En ese marco, están las energías alternativas con fuentes renovables tales como el agua que cae de pendientes, recurso natural que en centrales hidroeléctricas puede convertirse en energía cinética (de movimiento) en mecánica, luego en eléctrica y así pasar a distribuir energía a través de torres y cables que se integran al Sistema Interconectado Nacional, como es el caso de la Hidroeléctrica Boliviana que funciona en el valle Takesi de Sud Yungas de La Paz.

Lo positivo de la hidroelectricidad es que puede almacenar agua en represas, convierte el agua en electricidad y luego deja correr el líquido elemento sin contaminarlo para que sea utilizado en otras actividades. En consecuencia, es una energía amigable con el medio ambiente.
Esta alternativa energética está frenada por el precio sumamente barato del gas natural que es usado por las termoeléctricas de ENDE (subvención), motivo por el cual invertir y competir con esa energía es casi imposible por lo irrentable. Por ello se postergan iniciativas también de energía solar, eólica, biomasa y geotermia.
El precio del gas natural para las termoeléctricas es de 1,30 dólares por millar de pies cúbicos, mientras que el de exportación de ese mismo recurso oscila entre los 7 y 8 dólares; por lo que el país también merma la posibilidad de lograr mayores divisas por exportación.
Según el presidente de la Cámara Boliviana de Electricidad, Ángel Zannier, de mantenerse la tendencia a la declinación del gas natural que utilizan las termoeléctricas, existe el riesgo de que la oferta y la demanda de gas se crucen en los próximos dos años, lo que podría desencadenar una crisis energética sin precedentes en Bolivia, por lo que planteó tres posibles escenarios difíciles: dejar de exportar gas para priorizar el consumo interno, implementar racionamientos eléctricos o importar gas natural a costos abismalmente superiores a los que se tiene actualmente en el mercado interno.

Las tres opciones, según explicó, tendrían un alto impacto económico, siendo la importación la más probable, aunque también la más costosa, frente a ello, insistió en la necesidad de impulsar proyectos hidroeléctricos y diversificar la matriz energética, aprovechando el potencial existente, también mencionó alternativas de corto plazo, como la importación de energía eléctrica de países vecinos con excedentes, como una medida para evitar mayores costos.

//El Diario

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