La Copa del Mundo 2026 arranca sumida en la polémica por las estrictas restricciones migratorias de Donald Trump.
Este lunes, al galardonado árbitro somalí Omar Artan—el primer ciudadano de su país seleccionado para pitar en una fase final de la FIFA—se le denegó el ingreso en el Aeropuerto de Miami pese a contar con una visa válida.
Artan fue obligado a retornar a Estambul, lo que provocó la indignación del Ministerio de Deportes de Somalia, que calificó el hecho como un golpe al juego limpio.
La tensión migratoria afectó también a la selección de Senegal, cuyos jugadores fueron sometidos a un minucioso cacheo con detectores de metales en plena pista de aterrizaje al bajar de su avión.
Tanto Somalia como Senegal forman parte de la lista de vetos migratorios de la Casa Blanca.
Asimismo, decenas de aficionados de Escocia quedaron varados a días del torneo tras cancelarse repentinamente sus permisos de viaje electrónicos (ESTA).
El certamen coorganizado con México y Canadá ya enfrenta duras críticas por su rigidez organizativa. (Agencias)
