La inflación acumulada en Bolivia entre enero y agosto de 2025 llegó al 18,09 %, superando ampliamente el 7,5 % proyectado por el Gobierno de Luis Arce para todo el año, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). El aumento de precios se atribuye a factores sociales, climáticos y económicos persistentes.
Bolivia experimenta una presión inflacionaria sin precedentes en más de una década. Según el último reporte del Instituto Nacional de Estadística (INE), entre enero y agosto de 2025 el país acumuló una inflación del 18,09 %, más del doble del 7,5 % previsto por el Gobierno para todo el año. Solo en agosto, el índice de precios al consumidor (IPC) fue de 1,01 %, ligeramente inferior al 1,20 % registrado en julio.
El incremento en el costo de vida responde a variaciones positivas en los precios de sectores como recreación y cultura, alimentos y bebidas no alcohólicas, salud, vivienda, prendas de vestir y tabaco. Entre los productos que más subieron se encuentran la carne de pollo, carne de res sin hueso, bananos, productos escolares y perfumes.
En contraste, algunos bienes registraron una baja de precios, como la cebolla, el transporte interdepartamental, televisores, teléfonos móviles, arvejas y pañales desechables.
El director del INE, Humberto Arandia, calificó como «significativa» la desaceleración del IPC en agosto y aseguró que gran parte del alza acumulada se explica por conflictos sociales y factores climáticos registrados en meses anteriores. “Lo que estaba determinando la exacerbación en el alza de precios eran los problemas asociados a los conflictos sociales y factores climatológicos”, declaró.
Arandia también reconoció que persisten dificultades con el abastecimiento de diésel, especialmente para el sector agroindustrial. No obstante, afirmó que la provisión de gasolina se ha normalizado y que, al no haber bloqueos ni eventos climáticos extremos actualmente, la inflación debería tender a estabilizarse en los próximos meses.
El pico más alto de la inflación mensual en lo que va del año fue en junio, cuando se registró un 5,21 %. El Gobierno atribuyó ese salto a los bloqueos de carreteras organizados por sectores vinculados al expresidente Evo Morales, quienes exigían la inscripción de su candidatura en las recientes elecciones.
Otros factores que han influido en el alza generalizada de precios incluyen protestas de comerciantes, transportistas y ciudadanos afectados por el encarecimiento de productos básicos, los problemas en la provisión de combustibles y la escasez de dólares que persiste desde 2023.
El país ya cerró 2024 con una inflación del 9,97 %, la más alta desde 2008. Con el nuevo récord de 18,09 % en los primeros ocho meses de 2025, Bolivia enfrenta una de las coyunturas económicas más complejas en lo que va del siglo.
Fuente: El Deber
