Un estudio presentado por la fundación ChildFund Bolivia y la ONG Educo revela que más de dos millones de niños, niñas y adolescentes en Bolivia viven ante la realidad de exponerse al cambio climático, que ya no es una amenaza futura, sino una realidad diaria.
Los impactos más severos para los jóvenes son la crisis ambiental, sequías extremas, inundaciones recurrentes, olas de calor e incendios forestales.
La investigación concluye que la crisis afecta a cinco derechos fundamentales de niños, niñas y adolescentes: salud, educación, protección, WASH (servicios de agua, saneamiento e higiene) y Seguridad Alimentaria.
Según el informe, las sequías severas impactan en más de 600.000 jóvenes de 84 municipios en la Chiquitanía, Amazonía y Chaco.

Cambio climático
Las temperaturas extremas golpean a al menos 1,3 millones, principalmente en el rendimiento escolar y la salud.
Más de 5.000 jóvenes se exponen a la contaminación del aire, con efectos adversos en la salud respiratoria.
Finalmente, los resultados señalan que las inundaciones provocan afectación a unos 75.000.
Estos efectos ambientales extremos incrementan el peligro latente de fragilidad del segmento en cuestión, una situación que se agrava por la pobreza y la dependencia a los recursos naturales.
En un acápite del informe, los autores acentúan su análisis en la coyuntura de la temperatura. Aseveran que en 2023 la temperatura promedio global era de 1,1 grados celsius en el periodo preindustrial. Sin embargo, Bolivia alcanzó entre 1 y 2,5 grados en la zona andina.
Al final, la investigación sugiere que se fomente un espacio para propuestas de los propios jóvenes, incluir la perspectiva de género, promover la participación de mujeres y garantizar el financiamiento en beneficio de la niñez y adolescencia.
Fuente: La Razon
