Estados Unidos ha anunciado su intención de designar al Cártel de los Soles, una presunta organización de narcotráfico venezolana supuestamente liderada por Nicolás Maduro, como una Organización Terrorista Extranjera (OTE).
El senador Marco Rubio hizo pública la decisión, argumentando que el grupo «ha corrompido las instituciones gubernamentales de Venezuela» y es responsable de la violencia terrorista y el narcotráfico hacia Estados Unidos y Europa. Este anuncio fue recibido con entusiasmo por la oposición venezolana más radical, que lo interpretó como una señal de que Washington intensificaría la presión para derrocar a Maduro.
Sin embargo, las esperanzas se vieron mitigadas poco después, cuando el presidente Donald Trump insinuó una posible apertura al diálogo. Trump declaró a la prensa que «es posible que tengamos algunas conversaciones con Maduro, y veremos qué sucede. Quieren hablar».
Esta ambigüedad refleja el enfoque dual de la administración Trump hacia Caracas. Aunque el presidente ha intentado derrocar a Maduro, también ha mantenido canales de comunicación, ordenando a su enviado especial, Ric Grenell, negociar sobre temas como la deportación de vuelos, prisioneros estadounidenses y recursos naturales.
A pesar de que las conversaciones parecen haber quedado en un segundo plano recientemente, con figuras como Rubio tomando el control de la política exterior hacia Venezuela, los observadores creen que algunos canales de negociación se mantienen abiertos.
