El ex secretario ejecutivo de la Central Obrera Boliviana (COB), Juan Carlos Huarachi, fue trasladado este miércoles al penal de San Pedro, en La Paz, luego de que la justicia determinara su detención preventiva por seis meses dentro de un proceso por presunto enriquecimiento ilícito.
El exdirigente, que en su momento fue uno de los principales aliados de los gobiernos del Movimiento Al Socialismo (MAS), fue aprehendido el lunes tras una denuncia presentada por el abogado Abel Loma, quien lo acusa de haber recibido dinero proveniente de coimas. La Fiscalía, a cargo del fiscal Aldo Meza, imputó a Huarachi por los delitos de uso indebido de influencias, concusión y enriquecimiento ilícito.
La medida cautelar fue impuesta el martes por el juez Sergio Pacheco, quien dispuso su reclusión preventiva en la cárcel paceña luego de que el exdirigente pasara dos noches en celdas de la Felcc. Al momento de su ingreso al penal, Huarachi aseguró que su detención es arbitraria. “Es una detención ilegal, injusta”, declaró brevemente ante medios de comunicación mientras era escoltado por efectivos policiales.
El abogado denunciante, Abel Loma, afirmó que este proceso podría marcar un punto de inflexión respecto al rol de los dirigentes sindicales en la administración estatal. Sostuvo además que no solo Huarachi debe ser investigado, sino también su entorno.
“Se debe investigar a todo el entorno de Juan Carlos Huarachi porque conocemos que dirigentes de otras organizaciones sociales, como la Csutcb y la Caja de Salud, fueron cómplices de este tráfico de influencias. Huarachi tenía prerrogativas por sobre el presidente del Estado; tenemos documentación que señala que nombró a sus parientes en cargos directivos de la Caja de Salud”, aseguró Loma.
La detención del exlíder sindical generó repercusiones en distintos sectores, mientras continúan las investigaciones para esclarecer el alcance de las denuncias.
