El FC Barcelona de Hans-Dieter Flick mantiene una identidad innegociable: intensidad, riesgo y protagonismo ofensivo en cualquier escenario. El técnico alemán, fiel a su idea de juego, ha consolidado un equipo que prioriza el espectáculo por encima de cualquier especulación, una propuesta que divide opiniones pero garantiza emociones.
Esa filosofía volvió a quedar en evidencia en la goleada 7-2 sobre el Newcastle United, resultado que selló un global de 8-3 y la clasificación a la siguiente fase de la UEFA Champions League. El conjunto catalán atraviesa una temporada marcada por el gol: en 45 partidos disputados no registra empates sin anotaciones, apenas igualó tres encuentros y solo en dos ocasiones se quedó sin marcar.
El partido en el Camp Nou respondió a las expectativas desde el inicio. Apenas a los seis minutos, Raphinha abrió el marcador con una definición sutil dentro del área. Sin embargo, el planteamiento adelantado del Barcelona volvió a dejar espacios en defensa, una característica inherente al sistema de Flick. Los errores en la última línea permitieron la reacción inglesa, con un doblete del sueco Anthony Elanga.
Antes del descanso, el equipo local logró recomponerse. Marc Bernal aportó el segundo tanto y Lamine Yamal convirtió desde el punto penal en el cierre del primer tiempo, un golpe que terminó por desestabilizar al rival.
En el complemento, el dominio fue total. Robert Lewandowski marcó por duplicado y alcanzó los 109 goles en Champions, ubicándose solo por detrás de Lionel Messi y Cristiano Ronaldo en la tabla histórica. Además, el delantero polaco amplió su registro de víctimas en el torneo, consolidando su protagonismo europeo.
La goleada se completó con las intervenciones de Fermín López y un nuevo tanto de Raphinha, en una noche donde el Barcelona volvió a exhibir todo su potencial ofensivo.
