En un duro golpe político para el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, el Congreso de Brasil aprobó la reducción de la pena de prisión de Jair Bolsonaro.
Con una mayoría contundente en ambas cámaras, los legisladores rechazaron el veto de Lula a una ley que impide la acumulación de penas por delitos similares y acelera la progresión hacia un régimen semiabierto, lo que permitiría al expresidente —condenado originalmente a 27 años por golpismo— abandonar el régimen cerrado en un plazo de dos a cuatro años.
Este cambio legislativo, impulsado por la derecha y sectores del centro, ocurre a solo cinco meses de las elecciones presidenciales, donde el actual mandatario deberá enfrentar a Flávio Bolsonaro, hijo del exlíder.
La medida no solo beneficia a Bolsonaro, sino también a cientos de sus seguidores implicados en causas por golpismo, marcando un giro significativo en el panorama judicial y electoral brasileño luego de la sentencia de la Corte Suprema del año pasado. (Agencias)
