Autoridades nacionales y chuquisaqueñas, parlamentarios y sectores empresariales rechazaron este martes las declaraciones del embajador de Irán en Bolivia, Bahram Shahabeddin, quien expresó el lunes su deseo de que Cochabamba se convierta en la capital del país. La Cancillería, por su parte, emitió un comunicado recordando a los diplomáticos acreditados en Bolivia que no deben inmiscuirse en asuntos internos.
La reacción en La Paz y Sucre surgió luego de que el embajador extraordinario y plenipotenciario de la República Islámica de Irán, Bahram Shahabeddin, se pronunciara sobre la capitalidad de Bolivia, un tema sensible en la agenda nacional.
El diplomático llegó al país para participar en el acto de posesión de Leonardo Loza como gobernador del departamento de Cochabamba. En ese contexto, declaró que los cochabambinos “son gente muy amable, me gusta mucho Cochabamba; espero que en el futuro Cochabamba sea la capital de Bolivia”.
Este pronunciamiento fue interpretado por distintos sectores como una intromisión inapropiada en asuntos internos del país.
Comunicado oficial
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Bolivia emitió este lunes un comunicado en el que recuerda a los miembros del Cuerpo Diplomático y a los organismos internacionales acreditados en el país la obligación de respetar los principios de soberanía, legalidad y no injerencia en asuntos internos.
“En los últimos meses, esta Cartera de Estado ha observado con preocupación la emisión de pronunciamientos y manifestaciones públicas por parte de representantes de algunas misiones diplomáticas, a través de canales no institucionales, en los que se han formulado juicios de valor o consideraciones sobre asuntos de competencia interna. Estas acciones no se ajustan a la práctica diplomática habitual ni a los canales formales establecidos”, señala el comunicado oficial.
Y agrega que “en este sentido corresponde recordar que, la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961, en su Artículo 41, establece con carácter vinculante el deber de los agentes diplomáticos de respetar las leyes y reglamentos del Estado receptor, así como la obligación ineludible de no inmiscuirse en sus asuntos internos. En consecuencia, cualquier opinión sobre la organización territorial, el sistema judicial, la administración pública o los procesos políticos de Bolivia emitida fuera de los mecanismos institucionales, resulta incompatible con dicho marco normativo”.
Críticas
La alcaldesa de Sucre, Fátima Tardío, señaló que “así como Bolivia mantiene su reivindicación marítima y desde niños cantamos la marcha naval, ese mismo sentimiento embarga a los sucrenses cuando se aborda un tema tan delicado como el de la capitalía“.
Por su parte, la exdiputada por Tarija Luciana Campero, manifestó en sus redes sociales que lo dicho por el embajador iraní “es una afirmación completamente fuera de lugar y ajena a lo que establece el protocolo y la normativa respecto a cómo deben manejarse los embajadores”.
Para Ernesto Poppe, presidente de la Federación de Empresarios Privados de Chuquisaca, “como bolivianos y como chuquisaqueños corresponde asumir una posición firme y unificada”. En ese sentido, consideró que “lo primero que debería hacerse es solicitar al Canciller de la República que realice una representación formal y oficial ante el gobierno de Irán, a fin de expresar la posición del país frente a ese tipo de pronunciamientos”.
