El caso fue calificado como un “milagro médico” por especialistas del Hospital Cedars-Sinai, en Los Ángeles. La mujer descubrió su embarazo días antes de una cirugía para extirpar un quiste ovárico de gran tamaño.
Un caso médico extraordinario ha sorprendido a la comunidad científica y conmovido a la opinión pública en Estados Unidos. Suze López, una mujer de 41 años, dio a luz a un bebé sano pese a no saber que estaba embarazada. El feto se desarrolló en un rarísimo embarazo ectópico abdominal, oculto detrás de un tumor ovárico de 22 libras (casi 10 kilogramos), una masa incluso mayor que el propio recién nacido.
López acudió al Hospital Cedars-Sinai, en Los Ángeles, con el objetivo de someterse a una cirugía para extirpar el quiste ovárico, que había crecido durante años. Sin embargo, durante los exámenes de rutina previos a la intervención, una prueba reveló inesperadamente que estaba embarazada, noticia que tomó completamente por sorpresa a la paciente y a su familia.
Tres días después de informar a su esposo, Andrew López, Suze comenzó a experimentar un fuerte dolor abdominal y regresó de urgencia al hospital. Fue entonces cuando los médicos realizaron estudios de imagen más profundos y descubrieron que el útero estaba vacío. El bebé se había implantado y desarrollado en una pequeña cavidad del abdomen, cerca del hígado y detrás de la enorme masa tumoral.
“El hecho de que un embarazo se desarrolle tan lejos del útero y, además, llegue a ser viable, es prácticamente inaudito”, explicó el Dr. John Ozimek, director médico de Maternidad en Cedars-Sinai. Por su parte, el oncólogo ginecológico Dr. Michael Manuel afirmó que nunca había presenciado ni conocido un caso similar que hubiera llegado tan lejos sin consecuencias fatales.
Especialistas advirtieron que el riesgo para la madre era extremo. El Dr. Víctor Castilla, médico familiar, señaló que este tipo de embarazos abdominales pueden pasar desapercibidos hasta provocar una hemorragia potencialmente mortal, debido al crecimiento de la masa dentro del abdomen.
Ante la complejidad del caso, fue necesaria una intervención quirúrgica de alto riesgo, en la que participaron cerca de 30 profesionales de la salud, entre ginecólogos oncólogos, especialistas en medicina materno-fetal, cirujanos y anestesiólogos.
El bebé, llamado Ryu Jesse López —cuyo segundo nombre significa “regalo de Dios”— nació con un peso de 3,6 kilos (8 libras). A pesar de las preocupaciones iniciales sobre el desarrollo de sus pulmones, el recién nacido evolucionó favorablemente. Durante la cirugía, Suze López sufrió una hemorragia severa que obligó a una transfusión de 11 unidades de sangre, pero logró ser estabilizada con éxito.
Hoy, la familia López celebra lo que consideran un auténtico milagro. “Dios me dio este bebé para que sea un ejemplo para el mundo de que Dios existe y de que los milagros aún ocurren”, expresó emocionada la madre.
