Estados Unidos impuso nuevas sanciones contra tres familiares del presidente venezolano Nicolás Maduro y seis empresas vinculadas al transporte de petróleo, tras incautar un petrolero frente a las costas de Venezuela. El buque, que transportaba entre 1,1 y 1,9 millones de barriles de crudo, será llevado a un puerto estadounidense, generando temores de un conflicto abierto.
El Departamento del Tesoro identificó a dos de los sobrinos de Cilia Flores como narcotraficantes activos en Venezuela. Las sanciones buscan presionar al “régimen” socialista de Caracas, acusado por Washington de inundar Estados Unidos con drogas.
Maduro calificó la incautación como un acto de “piratería naval criminal” y denunció el robo del buque y la tripulación. En respuesta, sostuvo una conversación con el presidente ruso Vladimir Putin, quien reiteró su apoyo, y recibió solidaridad de Cuba.
La Casa Blanca destacó que la operación forma parte de una estrategia de contraataque a las actividades ilícitas del gobierno venezolano. Mientras tanto, la oposición venezolana, representada por María Corina Machado, mostró respaldo a la acción de Estados Unidos y afirmó que recibió ayuda para salir del país.
La tensión en el Caribe se intensifica con la presencia de fuerzas estadounidenses en la región, incluyendo portaviones, cazas y marines, en una escalada significativa de la campaña de presión sobre Caracas.
