Encuesta regional sitúa a Bukele en la cima y ubica a Yamandú Orsi en la mitad inferior del ranking de presidentes latinoamericanos

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Una encuesta difundida este miércoles por la consultora CB Global Data muestra la valoración ciudadana de los presidentes de Latinoamérica al inicio del año, con cifras que destacan contrastes notables entre líderes según la aceptación de sus respectivos gobiernos.

El estudio, realizado entre el 10 y el 15 de febrero de 2026, abarcó a 18 mandatarios latinoamericanos y evaluó la imagen positiva y negativa de cada uno con una muestra que osciló entre 2.000 y 2.600 encuestados por país y un nivel de confianza del 95%.

Bukele domina ampliamente la tabla

Encabeza el ranking con claridad Nayib Bukele, quien alcanza una imagen positiva del 72,6%, seguido por líderes de fuerte aprobación en la región como Claudia Sheinbaum y otros cargos de primera línea.

El respaldo de Bukele es sustancialmente mayor que el de sus colegas, con una proporción de ciudadanos que lo califican como “muy bueno” o “bueno”, lo que lo posiciona como el jefe de Estado con mayor aceptación popular entre los 18 países analizados.

Orsi en el contexto regional

En esta medición, Yamandú Orsi figura en el puesto 12 del ranking, con una imagen positiva total alrededor del 40,7%, según el desglose por categorías de valoración. El porcentaje incluye porcentajes de encuestados que consideran “muy buena” o “buena” la gestión del mandatario uruguayo, mientras que el rechazo se sitúa por encima de esos niveles en distintos segmentos de opinión.

Aunque Orsi no encabeza la lista, su posición refleja una percepción más equilibrada en comparación con varios de sus pares en Sudamérica, y destaca el patrón de opiniones divididas entre los ciudadanos de la región respecto a sus líderes políticos.

Diversidad de valoraciones entre mandatarios

Más allá de las posiciones de Orsi y Bukele, el ranking refleja amplias diferencias entre las figuras públicas analizadas. Algunos presidentes sudamericanos, según el mismo estudio, quedaron situados cerca de la mitad o en los niveles inferiores de aceptación, lo que evidencia la volatilidad del apoyo popular en distintos países.

Por ejemplo, mandatarios como Gustavo Petro quedaron posicionados en los últimos lugares de la tabla, con cifras de aprobación que no superan el 40% y niveles de desaprobación significativamente más altos, según un análisis complementario del mismo fenómeno publicado por medios regionales.

Tres bloques de evaluación

La consultora dividió a los 18 mandatarios en tres categorías según la fortaleza de su imagen: un grupo de seis con mayor valoración positiva, otro central de líderes con apoyo moderado y una tercera franja con menor respaldo ciudadano. En ese esquema, los países centroamericanos y caribeños dominaron la parte alta, mientras que varios presidentes sudamericanos se agruparon en la sección media y baja, indicando una percepción pública más crítica respecto a la gestión gubernamental en esos países.

Factores que influyen en la percepción pública

Especialistas en opinión pública consultados por medios de la región señalan que estas encuestas reflejan no solo la gestión de cada gobierno, sino también factores externos como las condiciones económicas, la seguridad ciudadana, y las expectativas sociales posteriores a la pandemia de COVID-19. Asimismo, la presencia de desafíos globales como el aumento de precios, la inflación y tensiones geopolíticas también condiciona el humor ciudadano hacia sus líderes.

Además, la fragmentación política interna y la polarización en algunos países pueden contribuir a que las valoraciones sean más divididas, con imágenes que fluctúan fuertemente entre diferentes grupos demográficos y regiones dentro de cada nación.

Una instantánea de la política regional

Más allá del resultado de una sola encuesta, este ranking ofrece una fotografía del clima político latinoamericano en el primer trimestre de 2026, donde se observan líderes con respaldo significativo en algunos casos y posiciones más desafiantes en otros. Para Uruguay, la posición intermedia de Orsi refleja una percepción de gestión que, si bien no se encuentra entre las más fuertes de la región, tampoco lo sitúa en la franja más baja de la evaluación ciudadana.

En un contexto político dinámico, estos rankings sirven como termómetro no solo para medir la aprobación presidencial, sino también para anticipar posibles tendencias electorales y cambios de rumbo en la política regional en los meses venideros.

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