Estado sigue capturado por burocracia masista

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 “El poder que no se ejerce, se pierde. Usted aún está a tiempo de marcar autoridad, recuperar el control del Estado y romper la doble obediencia que hoy lo debilita. En la lógica aymara, el que duda demasiado deja de ser jefe. Y cuando eso pasa, la comunidad busca otro camino”, recomendó el politólogo al Presidente del Estado.

A 100 días del gobierno de Rodrigo Paz, el economista y politólogo, Fernando Untoja, describió un gobierno que “ordenó la superficie” pero omitió tocar el núcleo del poder, al advertir que el Estado boliviano permanece gobernado por una burocracia del Movimiento al Socialismo (MAS) que, lejos de permitir gobernabilidad, mantiene al país en conflictividad, pese a que las “amenazas” ya no son permanentes.

Ofreciendo un análisis crítico de la actual administración bajo una “mirada aymara”, Untoja reconoce avances en la estabilización inicial de problemas que eran urgentes para el país, aunque advierte que el Gobierno aún no consolida el mando sobre la estructura estatal.

En palabras del exdiputado, “se tapó la gotera antes de que caiga la casa, pero nadie confunde contención con conducción”. Su diagnóstico ocurre en medio de un contexto político marcado por tensiones internas, especialmente tras una efímera relación entre el mandatario y su vicepresidente, Edman Lara, a pocas semanas de su ascensión al poder.

Iniciado el tercer mes de la nueva gestión y tras una agónica derrota electoral del MAS luego de dos décadas de hegemonía política a la cabeza de Evo Morales (2005-2019) y Luis Arce (2020-2025), Untoja manifestó que el debate sobre el rumbo del gobierno de Paz no se instala solamente en el terreno económico y político, sino también en el simbólico.

“Noventa días son suficientes para saber si quien está al mando entiende el peso del bastón. Hoy, desde esta mirada, el balance es severo: el Gobierno ordenó la superficie, pero no tocó el núcleo del poder”, publicó en sus redes sociales.

El académico reconoce que el Ejecutivo logró reducir la sensación de temor que predominaba en sectores ciudadanos y contener focos de desorden económico, particularmente en torno a las divisas norteamericanas y los hidrocarburos: “Es cierto, el miedo retrocedió, el ciudadano ya no vive bajo amenaza permanente, restableciendo un equilibrio básico”.

Sin embargo, advirtiendo que la contención no equivale a conducción, explicó que el problema estructural radica en que el Gobierno no ha logrado consolidar autoridad plena sobre el aparato estatal, el cual permanecería en manos de un sector que, aunque ya no figura oficialmente en listas del Ejecutivo o en la Asamblea, no dejó de ejercer poder.

“El Estado sigue capturado por una burocracia masista que no obedece, (sino que) retrasa, bloquea y sabotea. Eso, en términos aymaras, es claro: hay dos autoridades, y la falsa sigue operando”, afirmó.

 

“MANDO INCOMPLETO”

En analogía a la comunidad aymara, que es gobernada por un “mallku”, Untoja considera que la población suele dividirse cuando la autoridad no ejerce el poder de manera clara. En sus palabras, “el gobierno duda al permitir que discursos subversivos sigan respirando, al no fijar con claridad el sentido de la transición y al tolerar ambigüedades que desgastan”.

En este sentido, Untoja evalúa la situación actual como un país bajo un mando que “no se siente completo” y no se ejerce de manera contundente, lo que puede provocar que la confianza del pueblo se disuelva y el vacío de autoridad sea ocupado por “otro” que no traerá días positivos para el país.

Aunque el actual divorcio entre los dos primeros hombres de Estado vino desde los primeros días de gobierno, recientemente Lara ha adoptado posiciones más confrontativas hacia el Jefe de Estado, anunciando incluso que “peleará desde las calles” contra la corrupción y contra sectores que propugnen intereses contrarios al de la población, aludiendo indirectamente al gabinete ministerial de Paz.

Por su lado, aunque Paz suele abstenerse de responder a las actitudes y declaraciones del presidente nato de la Asamblea Legislativa, sus últimas acciones han evidenciado un claro alejamiento de Lara y una intención de restarle atribuciones ejecutivas. Por ejemplo, con la inauguración del despacho presidencial virtual, Paz podrá gobernar a distancia aún fuera del país, impidiendo al Vice ejercer la sucesión constitucional del mando.

Varios analistas coinciden en que estas diferencias no configuran una ruptura formal, pero sí revelan una tensión estratégica entre ambos gobernantes. En ese marco, la advertencia de Untoja resuena: “Un Estado donde la administración no responde al poder político es un Estado sin jerarquía. Y sin jerarquía no hay inversión, no hay confianza, no hay futuro”.

 

GOBERNAR NO ES DIALOGAR ETERNAMENTE

El artículo también cuestiona el “maximalismo” de sectores que exigen transformaciones inmediatas en un Estado debilitado. Para Untoja, demandar resultados totales en plazos breves puede reproducir lógicas políticas del pasado socialista, donde el desorden del Estado campeaba.

“Exigir soluciones inmediatas en un Estado destruido es desconocer la realidad o manipularla (y) termina hablando el mismo idioma del socialismo anterior: todo ahora, todo gratis, todo posible. Así, se rompe el equilibrio y se prepara el retorno del desorden. En nuestra lógica, prometer lo que no se puede cumplir es faltar a la palabra, y quien falta a la palabra pierde respeto”.

En términos andinos, el politólogo subrayó que el bastón de mando no es un mero símbolo ornamental, sino una responsabilidad que debe materializarse. En tal sentido, plantea un mensaje directo al Presidente: ejercer autoridad o arriesgar la erosión de legitimidad, pues en la lógica aymara, quien duda de su autoridad, la termina perdiendo.

“Presidente, el bastón pesa. Quien lo toma, debe ordenar o devolverlo. Gobernar no es dialogar eternamente con quienes resisten; es limpiar, cortar y decidir. El poder que no se ejerce se pierde. Y el tiempo, cuando se pierde, no regresa. Usted aún está a tiempo de marcar autoridad, recuperar el control del Estado y romper la doble obediencia que hoy lo debilita”, recomendó.

Fuente: El Diario

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