El hijo mayor de Jair Bolsonaro consolida su candidatura presidencial en Brasil mientras el clan apuesta por recuperar el poder tras la caída del exmandatario
Flávio Bolsonaro se consolida como la principal apuesta del bolsonarismo para disputar la presidencia de Brasil frente a Luiz Inácio Lula da Silva en las elecciones de octubre de 2026, en un escenario político marcado por la polarización, la crisis judicial del expresidente Jair Bolsonaro y el intento de la derecha brasileña por recuperar el poder.
La candidatura de Flávio tomó fuerza este fin de semana durante un acto político realizado en Florianópolis, bastión histórico de la derecha brasileña y territorio clave para el bolsonarismo. Allí, cientos de simpatizantes respaldaron al senador de 45 años como el sucesor natural del liderazgo construido por su padre.
El evento estuvo cargado de símbolos del movimiento ultraconservador. Desde gorras con la inscripción “Flávio Bolsonaro 2026” hasta discursos centrados en Dios, patria, familia y libertad, la militancia bolsonarista comenzó a asumir abiertamente el relevo generacional dentro del clan político más influyente de la derecha brasileña.
A diferencia de su padre, conocido por su estilo confrontacional y explosivo, Flávio intenta proyectar una imagen más moderada. El senador busca reducir el fuerte rechazo que todavía genera Jair Bolsonaro en amplios sectores de la sociedad brasileña y se presenta como un dirigente más pragmático y conciliador.
Dentro de la familia es conocido como “01”, por ser el hijo mayor del exmandatario. Lleva más de dos décadas en la vida política brasileña, con cuatro mandatos como diputado estatal en Río de Janeiro y un período como senador en Brasilia, trayectoria que ahora utiliza para reforzar su perfil presidencial.
Analistas políticos consideran que Flávio mantiene las mismas bases ideológicas del bolsonarismo, aunque con un discurso menos agresivo. Su capacidad para negociar con el llamado “centrão”, el bloque de partidos de centro-derecha que suele definir mayorías parlamentarias en Brasil, aparece como una de sus principales fortalezas.
El ascenso del senador sorprendió incluso a aliados y adversarios. A pocos meses de las elecciones, varias encuestas ya lo colocan en empate técnico con Lula, reflejando el desgaste del oficialismo y la persistencia de una base conservadora movilizada en torno al apellido Bolsonaro.
Durante el acto en Santa Catarina, simpatizantes defendieron abiertamente la continuidad del proyecto político del exmandatario. Algunos incluso reclamaron amnistía para los involucrados en el asalto a las sedes de los poderes públicos ocurrido en Brasilia en enero de 2023, episodio considerado un intento de golpe de Estado.
La figura de Jair Bolsonaro sigue siendo central en la estrategia electoral del clan. Aunque cumple una condena de 27 años por conspiración golpista, mantiene influencia sobre millones de seguidores y continúa siendo presentado por sus bases como el “eterno presidente” de Brasil.
La construcción de Flávio como heredero político también responde a la desconfianza interna del expresidente hacia figuras externas a la familia. Según sectores cercanos al bolsonarismo, Bolsonaro considera que solo uno de sus hijos puede garantizar la continuidad total de su proyecto político y proteger el legado del movimiento.
Sin embargo, la candidatura de Flávio arrastra controversias judiciales. En 2020 fue acusado de liderar un esquema de corrupción conocido como “rachadinhas”, basado en el cobro irregular de salarios de funcionarios de su despacho parlamentario. Aunque el caso fue archivado por cuestiones procesales, el episodio sigue siendo utilizado por sus críticos como símbolo de las contradicciones del bolsonarismo.
Mientras tanto, el resto de la familia actúa como estructura de apoyo electoral. Carlos Bolsonaro busca ampliar el control político del clan en Santa Catarina y Eduardo Bolsonaro mantiene contactos con sectores conservadores en Estados Unidos desde Texas. El objetivo final del bolsonarismo es claro: recuperar el Palacio de Planalto, liberar políticamente al patriarca y reconstruir el poder de la derecha brasileña bajo el liderazgo del hijo mayor.
