El vocero presidencial, José Luis Gálvez, afirmó que el Gobierno trabaja para restablecer el orden en el país y evitó precisar si el Ejecutivo prevé aplicar un estado de excepción. La autoridad sostuvo que las decisiones vinculadas a la seguridad serán manejadas con reserva.
“Vamos a actuar y luego informar”, señaló Gálvez al ser consultado sobre una eventual declaratoria de estado de excepción, en medio de las movilizaciones y conflictos que afectan a distintas regiones del país.
El pronunciamiento fue realizado después de la marcha protagonizada por grupos campesinos y sectores afines a la Central Obrera Boliviana (COB). En conferencia de prensa, el vocero aseguró que el Ejecutivo busca pacificar el país y restablecer lo que calificó como el “orden democrático”.
Gálvez reiteró que el Gobierno no caerá en provocaciones de sectores que, según dijo, buscan generar violencia y desestabilización. En esa línea, afirmó que existen grupos financiados por estructuras vinculadas al “narcoterrorismo” que pretenden impulsar un golpe contra el orden democrático.
La autoridad también hizo un llamado a las organizaciones sociales para mantener abiertos los canales de diálogo y tomar distancia de los grupos violentos que, a su criterio, contaminan las demandas legítimas de la población.
“A los violentos que contaminan las demandas sociales se les aplicará la ley”, advirtió el vocero, al señalar que sectores de la población, como los vecinos de El Alto, buscan retomar sus actividades laborales con normalidad.
Asimismo, pidió a los dirigentes sociales separarse de quienes promueven hechos de violencia y reiteró que el Gobierno continuará apostando por el diálogo como vía para resolver el conflicto.
Finalmente, Gálvez aseguró que la administración del presidente del Estado, Rodrigo Paz Pereira, enfrentará a los grupos que, según el Ejecutivo, buscan alterar la estabilidad del país, y afirmó que se trabajará para consolidar el orden democrático.
