El grupo islamista Hamás rechazó la decisión del Gobierno de Bolivia de reanudar oficialmente las relaciones diplomáticas con Israel, una medida que, según la organización, revierte el “paso honorable” que significó romper vínculos tras la ofensiva israelí en Gaza.
En un comunicado, Hamás exigió que el Gobierno boliviano evite “lavar la imagen de la ocupación” ni del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, a quien califican de “criminal de guerra”. La organización pidió que Bolivia mantenga su postura histórica de apoyo a la causa palestina y a la “lucha legítima por la liberación y la independencia”.
Hamás también reiteró su llamado a la comunidad internacional para aislar a Israel y responsabilizarlo por los hechos que consideran crímenes contra la población palestina, acusando nuevamente a ese país de violar normas del derecho internacional en sus operaciones militares y en los territorios ocupados.
La reacción se produjo luego de que este martes los cancilleres de Bolivia, Fernando Aramayo, y de Israel, Gideon Sa’ar, oficializaran la reanudación de relaciones con la firma de un acuerdo en la residencia del embajador israelí en Washington. Durante la ceremonia, ambos países anunciaron el restablecimiento total de relaciones, así como la próxima designación de embajadores en sus respectivas capitales.
Sa’ar destacó que este acuerdo “pone fin a un largo e innecesario periodo de separación” entre ambas naciones, recordando que desde 2009 —con una breve excepción entre 2019 y 2023— Bolivia e Israel no mantuvieron vínculos diplomáticos. Aramayo, por su parte, afirmó que el nuevo Gobierno boliviano es consciente de los desafíos que enfrenta y que para encararlos “necesita de los amigos correctos”, en referencia a Israel. Incluso invitó a los ciudadanos israelíes a visitar Bolivia, que recientemente eliminó el requisito de visado para ellos.
La ruptura de relaciones con Israel se había dado en octubre de 2023, durante el gobierno de Luis Arce, quien calificó como “agresiva y desproporcionada” la ofensiva israelí contra Gaza. Esa administración, alineada con el Movimiento al Socialismo (MAS), manifestó reiteradas veces su respaldo a la causa palestina.
Con la llegada al poder de Rodrigo Paz el pasado 8 de noviembre, tras poner fin a dos décadas de gobiernos de izquierda, la política exterior boliviana empezó a mostrar un giro. Paz ha señalado que priorizará vínculos con países que consideren la democracia como un principio esencial y que busca “poner a Bolivia en el mundo”. Tras su victoria en segunda vuelta, el ministro israelí Gideon Sa’ar lo contactó para expresar su deseo de abrir “un nuevo capítulo” en la relación bilateral.
A inicios de diciembre, el Gobierno de Paz retiró el requisito de visado para ciudadanos israelíes, una medida que había sido impuesta en 2014 durante la gestión de Evo Morales, quien calificó a Israel como “Estado terrorista” por sus operaciones militares en Gaza.
