La Policía Judicial confirmó que el ciudadano alemán dado por muerto tras el accidente del funicular de la Gloria en Lisboa está vivo y hospitalizado con heridas graves. Es el padre del niño de tres años rescatado tras el siniestro, que dejó 16 muertos y 22 heridos.
Tras días de incertidumbre y confusión, la Policía Judicial portuguesa confirmó que el padre del niño alemán de tres años rescatado con vida del accidente del funicular de la Gloria en Lisboa no está entre las víctimas mortales. Contrario a lo que se creyó desde el inicio, el hombre de 46 años está con vida, aunque gravemente herido e ingresado en el hospital de São José. Su esposa, de 45 años, también resultó herida de gravedad y permanece en cuidados intensivos en el hospital Santa María. El menor, que recibió el alta médica el jueves, se encuentra bajo el cuidado de familiares que llegaron desde Hamburgo.
El accidente, ocurrido el miércoles, dejó 16 fallecidos y 22 heridos. Las autoridades lograron identificar a todas las víctimas fatales con la colaboración del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses. Entre los fallecidos se encuentran cinco portugueses, incluyendo el guardafrenos Andrés Gonçalves y cuatro trabajadores de la Santa Casa de Misericordia, así como tres británicos, dos surcoreanos, dos canadienses, un suizo, una francesa, un ucraniano y un estadounidense.
El Instituto de Medicina Legal logró completar las autopsias en tiempo récord, trabajando incluso durante la noche. Durante ese proceso, los allegados del niño no lograron identificar al padre entre los cadáveres, lo que sembró dudas que se disiparon al confirmar su ingreso hospitalario.
Mientras tanto, los restos de los dos funiculares implicados en el accidente —uno de ellos completamente destruido, el otro sin daños— fueron retirados de la calzada de la Gloria, que será reabierta al tránsito peatonal. En el lugar del siniestro se ha levantado un memorial improvisado con flores y mensajes, en señal de duelo y solidaridad.
A última hora de este viernes se espera un comunicado oficial del Gabinete de Prevención e Investigación de Accidentes con Aeronaves y Accidentes Ferroviarios (GPIAAF), encargado de esclarecer las causas del desastre. Aunque el informe preliminar será presentado en 45 días, el organismo solo dispone de un inspector asignado al caso, lo que podría ralentizar el proceso.
La hipótesis principal apunta a la rotura del cable de tracción que conectaba los dos funiculares, los cuales operaban en modo contrapeso y a baja velocidad (2 km/h). Una inspección realizada pocas horas antes del accidente no reportó anomalías, pero la atención se ha centrado en las condiciones del mantenimiento. La empresa Carris, que gestiona el servicio, aseguró que la inversión en mantenimiento se ha duplicado en la última década. Sin embargo, según una investigación del diario Público, el personal de mantenimiento se redujo drásticamente de 24 a solo 6 trabajadores tras la externalización del servicio en 2007. Desde entonces, las revisiones se limitan a chequeos breves de 30 minutos diarios, en lugar de las inspecciones constantes que se realizaban anteriormente.
Mientras las autoridades avanzan en la investigación, el accidente ha vuelto a poner bajo escrutinio la seguridad del sistema de transportes históricos de Lisboa y la eficacia de los controles en infraestructuras de alta carga turística.
Fuente: El País
