La Inteligencia de Estados Unidos no refrendó la versión de Donald Trump respecto de que Irán constituía una “inminente amenaza” y que, por ello, debía ser atacado de inmediato.
Las conclusiones que presentó ayer, por escrito, en una comparecencia pública ante el Senado apuntan a que el programa nuclear iraní de enriquecimiento de uranio ha quedado “destrozado” en los ataques liderados por Israel en junio de 2025 y que, a partir de entonces, Irán no ha intentado, siquiera, reconstruir su capacidad de enriquecer uranio.
Así lo ha reconocido en su informe la directora nacional de Inteligencia, Tulsi Gabbard, quien, claramente, no ha seguido la línea que Trump ha utilizado para justificar los bombardeos contra el país islámico.
Vale aclarar que antes de comparecer ante un comité de la Cámara Alta, Gabbard les compartió su informe escrito a los congresistas que estaban presentes, en el que dejaba presente que los ataques de junio pasado contra Irán “destrozaron el programa de enriquecimiento de uranio; desde entonces, no ha habido esfuerzos para reconstruir su capacidad de enriquecer uranio”.
Sin embargo, para no quedar en evidencia y contradecir expresamente al presidente republicano, Gabbard ha decidido no leer ese fragmento. Ante ello, los legisladores opositores a Trump la criticaron por dicha omisión. Ya en el interrogatorio, no tuvo otra opción que mantener el contenido del informe, aunque cuando le preguntaron si el programa nuclear de Irán era una amenaza inminente, Gabbard optó por decir que el único que puede establecer aquello es Trump.
