En un contexto marcado por la gira presidencial por el gigante asiático, Orsi reafirmó el alineamiento de Uruguay con el principio de “una sola China”, postura que sostiene la diplomacia uruguaya desde 1988, cuando el país rompió relaciones con Taiwán para establecerlas con la República Popular China.
La postura de que Taiwán “forma parte inalienable” de China se manifiesta en el comunicado conjunto entre China y Uruguay que el país firmó luego de la reunión entre el presidente Orsi y su par chino, Xi Jinping.
La cuestión de Taiwán es uno de los puntos más sensibles de la política exterior china. Beijing considera a la isla como parte inalienable de su territorio, mientras Taiwán funciona en los hechos como un Estado autónomo con gobierno propio, respaldo de Estados Unidos y fuertes vínculos comerciales con Occidente.
Uruguay, al igual que la mayoría de los países de América Latina, reconoce oficialmente a China y no mantiene relaciones diplomáticas con Taiwán. No obstante, en los últimos años distintos actores políticos y empresariales han planteado la conveniencia de profundizar vínculos comerciales con la isla, especialmente en sectores tecnológicos y agroindustriales.
Las declaraciones de Orsi, realizadas en suelo chino y en el marco de una agenda cargada de gestos diplomáticos hacia Beijing, fueron leídas por algunos como una reafirmación estratégica y por otros como un cierre de puertas innecesario a una relación alternativa.
Ante esta declaración, el gobierno de Taiwán, por medio de su Ministerio de Asuntos Exteriores, expresó su “firme protesta y condena”, asegurando que la isla es un “Estado soberano e independiente” que no está subordinado a la República Popular de China.
El comunicado de la cancillería isleña afirma que el Partido Comunista Chino “nunca ha gobernado Taiwán”, y sostiene que China “continúa difundiendo repetidamente información falsa mediante amenazas, incentivos y manipulación del discurso”.
En esta línea, el Poder Ejecutivo de Taiwán, liderado por Lai Ching-te, instó a Uruguay a “reconocer las verdaderas intenciones de China en su expansión de influencia a escala global”, afirmando que el discurso al que el país adhiere “socava la paz y la estabilidad regional”.
Por su parte, Naciones Unidas, mediante la Resolución 2758 de la Asamblea General, aprobada en 1971, reconoce a la República Popular de China como el único representante legítimo de China. Desde entonces, la ONU se adhiere al principio de “una sola China”, y no reconoce a Taiwán como un Estado independiente. En sus documentos oficiales, el organismo refiere a la isla como parte de China, lo que limita su participación en Naciones Unidas.
Desde la oposición se cuestionó el énfasis del presidente en el tema, señalando que Uruguay debería mantener una postura más prudente y menos explícita en un escenario de creciente tensión internacional entre China y Estados Unidos. El senador nacionalista Sergio Botana escribió, a raíz de la declaración conjunta, en su cuenta de X, que “hubieran aceptado las bases yanquis en nuestro territorio”, haciendo referencia a que la postura adoptada por el gobierno se desprende del principio de no injerencia y autodeterminación de los pueblos.
Por su parte, el senador frenteamplista Eduardo Brenta, afirmó en su cuenta de X que “esta gente no se acuerda de lo que firma”, y que lo firmado por el actual gobierno es lo mismo que en su momento firmó el gobierno de Luis Lacalle Pou respecto del conflicto sobre Taiwán.
Más allá del plano diplomático, el debate tiene un fuerte componente económico. China absorbe buena parte de las exportaciones uruguayas de carne, soja y celulosa, y es un socio clave en infraestructura y tecnología. En ese marco, la visita de Orsi apuntó a consolidar acuerdos y abrir nuevos mercados.
Taiwán, por su parte, ha buscado ampliar su presencia en América Latina mediante inversiones y cooperación técnica, especialmente en países que no la reconocen formalmente. Para algunos analistas, Uruguay podría explorar ese vínculo sin romper con Beijing, como lo hacen otros Estados mediante oficinas comerciales o acuerdos no diplomáticos.
