Dirigentes de mercados minoristas advierten que la falta de productos del norte del país está provocando incrementos diarios y temen un desabastecimiento si las rutas no se liberan.
La crisis social y los bloqueos que mantienen paralizada a la sede de Gobierno comienzan a golpear con fuerza a Tarija. Aunque los principales focos de conflicto son en La Paz y El Alto, las consecuencias económicas ya se sienten en mercados, carreteras, terminales y actividades productivas vinculadas al comercio y el turismo.
El incremento de precios en productos de primera necesidad, el desabastecimiento de alimentos provenientes del norte del país, la caída de reservas turísticas y la reducción en las recaudaciones de peajes configuran un panorama de creciente preocupación en distintos sectores económicos y sociales del departamento.
Mientras tanto, organizaciones cívicas y el autotransporte comenzaron a expresar su rechazo a las movilizaciones y exigen soluciones inmediatas para evitar un mayor deterioro económico.
Mercados advierten alza de precios
Los primeros efectos visibles del conflicto nacional comenzaron a sentirse en los centros de abasto de Tarija. Dirigentes de mercados municipales alertaron sobre el encarecimiento progresivo de productos provenientes de La Paz, Cochabamba y Oruro, además de retrasos en el abastecimiento debido a los cortes de ruta.
El dirigente de los Mercados Municipales, Hugo Maraz, informó que el sector realizó una asamblea de emergencia en la que decidió rechazar las medidas de presión que afectan el tránsito de mercadería.
“Como mercados minoristas y vendedores minoristas nos afecta. No nos están llegando productos de La Paz, Cochabamba y Oruro, y lamentablemente tememos que sigan subiendo los precios”, manifestó.
Según explicó, algunos alimentos ya registran incrementos diarios de entre dos y tres bolivianos, mientras varios productos comienzan a escasear en los mercados de la capital tarijeña.
“Todos los días van subiendo de dos a tres bolivianos los productos que llegan del norte. Ya se está viendo el desabastecimiento”, advirtió.
Actualmente, gran parte del abastecimiento depende de productos que llegan desde el sur del país, situación que genera incertidumbre ante la posibilidad de que nuevos sectores anuncien bloqueos en otras rutas nacionales.
“Tenemos productos del sur del país y ojalá no quieran trancar también”, expresó.
Los comerciantes coincidieron en que las medidas de presión terminan perjudicando principalmente a la población que vive del trabajo diario y a pequeños sectores económicos que dependen de la circulación constante de mercadería.
Maraz pidió al Gobierno nacional agotar todas las vías de diálogo para evitar que el conflicto continúe escalando y cuestionó los hechos de violencia registrados en otras regiones del país.
El dirigente también describió las difíciles condiciones que atraviesan transportistas varados en las carreteras por los bloqueos.
Otra representante de los mercados aseguró que el país necesita estabilidad y pidió que se permita al Gobierno concluir su gestión sin mayores convulsiones.
El turismo entra en alerta
Uno de los sectores que observa con mayor preocupación la situación es el turismo. Las protestas, bloqueos y enfrentamientos que se registran en el eje central del país comienzan a afectar reservas, circulación de visitantes y la imagen internacional de Bolivia como destino turístico.
Fabricio Nava, representante de una agencia de turismo de Tarija, advirtió que la convulsión social “bloquea el turismo y bloquea la economía” de miles de personas que viven de esta actividad.
“El turismo es la industria sin chimeneas. Es una actividad que puede transformar economías regionales, pero estos conflictos lo frenan todo”, señaló en entrevista con Plus TLT.
Nava recordó que regiones como Cancún, Punta Cana, Río de Janeiro, Mendoza o Salta construyeron economías sólidas alrededor del turismo, mientras Bolivia —dijo— atraviesa un proceso contrario debido a la inestabilidad social recurrente.
El representante turístico explicó que la incertidumbre y las imágenes de conflicto generan temor entre potenciales visitantes nacionales e internacionales.
“Esto ahuyenta a la gente que venía a la Ruta del Vino, al Salar de Uyuni, al Lago Titicaca y otros destinos turísticos del país”, indicó.
Incluso señaló que, aunque Tarija se encuentre lejos de los principales puntos de conflicto, los efectos igualmente alcanzan al departamento.
“El hecho de que nuestros potenciales clientes no puedan subir a los aeropuertos o tengan miedo de volver a sus ciudades por los conflictos hace que mucha gente se retraiga”, explicó.
Además, advirtió que las alertas emitidas por embajadas y cancillerías extranjeras terminan dañando la imagen internacional de Bolivia y reduciendo la llegada de visitantes extranjeros.
A los conflictos sociales se suma otro problema que afecta al sector turístico: las dificultades cambiarias y financieras.
Nava explicó que, aunque el dólar representa un mecanismo de protección para operaciones internacionales, las reglas del sistema financiero generan pérdidas para las agencias y operadores turísticos.
“Cuando tenemos que pagar hoteles o servicios en el exterior, debemos hacerlo con el tipo de cambio oficial del Banco Central, que hoy es más alto incluso que el paralelo”, afirmó.
Según indicó, esta situación complica las operaciones internacionales y reduce la competitividad del sector turístico nacional.
Caen recaudaciones de Vías Bolivia
El impacto económico de los bloqueos también comenzó a reflejarse en las recaudaciones de peajes.
El director regional de Vías Bolivia en Tarija, Javier Medina, reconoció que los conflictos y cortes de ruta redujeron significativamente el flujo vehicular en distintos puntos del departamento.
“Las movilizaciones han reducido el flujo del transporte y están perjudicando bastante a todos los productores”, afirmó.
Explicó que, aunque algunos bloqueos en Tarija fueron temporales, los efectos nacionales repercuten directamente sobre el movimiento económico y la circulación de carga pesada.
Mensualmente, Vías Bolivia recauda entre 1,8 y 2 millones de bolivianos en el departamento. Del total, el 83% se transfiere a la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC), mientras una parte retorna posteriormente a la Gobernación para mantenimiento vial.
La disminución del tránsito amenaza con afectar esos ingresos en un momento económico complejo para el departamento.
Cívicos y transporte rechazan los bloqueos
La creciente tensión también generó reacciones desde instituciones cívicas y sectores del transporte.
El presidente del Comité Cívico de Tarija, Jesús Gira, anunció una marcha para este miércoles en rechazo a las movilizaciones y bloqueos que —según afirmó— buscan alterar el orden constitucional.
La concentración está prevista para las 17:00 en la iglesia San Roque.
Por su parte, el dirigente del autotransporte, Marco Guaygua, lamentó las pérdidas económicas que sufren los choferes debido a los cortes de ruta.
“Hay transportistas parados en las carreteras, expuestos al frío, al hambre y perdiendo dinero”, sostuvo.
Guaygua cuestionó la “negligencia” de los sectores movilizados y advirtió que las consecuencias económicas ya afectan no solo al transporte pesado, sino también al abastecimiento y la actividad comercial en distintas regiones del país.
