Robos, narcotráfico y hasta asesinatos son algunos de los delitos cometidos por criminales que luego cruzan la frontera por pasos no autorizados, en un intento por esquivar la justicia boliviana
La frontera sur de Bolivia con Argentina, que se constituye un corredor vital para el movimiento entre ambos países, también se ha convertido en un escenario cada vez más complejo para las fuerzas del orden. En los últimos meses, municipios como Bermejo y Yacuiba han sido escenario de sucesos que reflejan tanto la criminalidad como las dificultades para contener delitos transnacionales.
Entre lo más recurrente están los hechos de narcotráfico y los robos con fugas por pasos no autorizados.
Capturas de alto impacto
El caso de más relevencia en 2026 ocurrió en Bermejo, donde un operativo antidroga permitió la captura de dos personas buscadas internacionalmente por delitos vinculados al narcotráfico.
Esta semana la Fiscalía de Tarija y la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (FELCN) ejecutaron dos allanamientos que resultaron, primero, en la detención de un ciudadano argentino considerado el sexto hombre más buscado de su país por tráfico de drogas.
Se trata de Roberto A. E., alias “Conde”, quien tenía una notificación roja de Interpol activa y que ya fue entregado a la justicia argentina.
Además, incautaron 1.800 dólares, equipos de comunicación y vehículos que aportan a las investigaciones contra redes criminales.
En otro allanamiento, los uniformados aprehendieron a José H. C. G.,un ciudadano boliviano con alerta roja en trámite ante Interpol. También se secuestro 169.900 dólares, documentación, un DVR y cuatro vehículos.
Rutas
La captura solo es una muestra de la actividad narco en la zona fronteriza. Otra evidencia son los operativos recientes de la Unidad Móvil de Patrullaje Rural (Umopar) en la ruta que une Yacuiba con Bermejo.
También esta semana, en el hito 22, sobre ese tramo, Umopar aprehendió a un hombre que transportaba 24,8 kilos de pasta base de cocaína de alta pureza ocultos en una vagoneta Mitsubishi Montero Sport.
La droga estaba distribuida en distintos compartimientos del vehículo —en el maletero, espaldar de asientos y alrededor del tanque de gas—, afectando al narcotráfico en unos 65.400 dólares.
El comandante de Umopar Sur indicó que esta aprehensión se suma a otras cinco incautaciones realizadas en lo que va del año en Yacuiba, evidenciando una tendencia creciente de tráfico de sustancias controladas en la frontera.
Robos y fugas
Particularmente en Yacuiba, en la última semana el Comando Policial reportó tres hechos que muestran la vulnerabilidad de las fronteras y cómo los delincuentes sacan provecho a que hay múltiples pasos no autorizados.
Uno de ellos da cuenta de que dos sujetos armados a bordo de una motocicleta intentaron atracar un negocio, sin contar con que el dueño refaccionaría empujando a uno de ellos. Eso provocó un disparo que hirió a uno de los delincuentes.
Mediante inteligencia se descubrió que el herido había ingresado a Emergencias en Salvador Mazza con un balazo en el tórax. Era un argentino llamado Marcelo Alejandro Pinto que luego tuvo que ser trasladado a Tartagal por la gravedad de su cuadro. Pero luego podría tramitarse su ex tradición. Su cómplice también habría sido identificado, pero sigue prófugo.
Iván Maximiliano Raful es otro ciudadano del vecino país que fue sorprendido delinquiendo en Yacuiba. Los policías del Grupo Delta lo aprehendieron cuando trataba de llevarse dos bolsas llenas de artículos de un lavadero de autos. No estaba solo, pero su cómplice habría huído a Salvador Mazza, donde igualmente él reside.
A estos casos se suma que, en cumplimiento a acuerdos de cooperación bilateral, Diprove Yacuiba rastreó hasta Camiri una camioneta Ford blanca que había sido robada en Tartagal y luego ingresada a Bolivia posiblemente por un paso no autorizado.
Caso Aramayo
Queda mencionar el caso del asesinato a Mauricio Aramayo ocurrido el 8 de enero.
Aunque los investigadores capturaron al sicario que le dio tres disparos y al encargado de transportar a este último, se presume que el autor intelectual es un contrabandista de Yacuiba llamado Reynaldo Rodríguez Huarachi, alias “El Tuerto”, quien pretendía vengarse de la víctima por rechazar un soborno cuando dirigía el Senasag Tarija.
Pasaron casi dos meses desde la noche del crimen y aún no se logró dar con ese sujeto. Se presume que huyó a la República Argentina en cuanto se concretó el asesinato.
La criminalidad en la frontera sur no es un problema reciente sino de larga data y que carece tanto de un plan estructural, como de recursos humanos y equipamiento.
Apuntan a coordinación internacional
Bolivia esta semana asumió la presidencia del Comité Latinoamericano de Seguridad Interior (CLASI), con el compromiso de una cooperación más operativa, tecnológica y orientada a resultados frente al crimen organizado transnacional.
Fuente: El País
